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DESDE LA MAR. 2ª ED Ampliar

DESDE LA MAR. 2ª ED

Toda la experiencia del velero Tintin a tu disposición

Guillermo Cabal Guerra

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9788461607792

Disponibilidad: Disponible



DESDE LA MAR, es un Manual Práctico para la Vela de Crucero que escribe Guillermo mientras navega a bordo del velero Tin Tin donde vive cientos de experiencias técnicas de todo tipo...

“Han sido miles de millas las que han pasado bajo la quilla del Tin Tin mientras este trabajo iba tomando cuerpo y consolidándose como un instrumento interesante para el mundo de la vela de crucero, hasta que por fin me puse en faena. Fueron muchas las teclas equivocadas mientras las manos soltaban el teclado y se aferraban con firmeza a la mesa ante una pronunciada escora...”

Guillermo plasma en esta obra todas esas experiencias prácticas, las cuales, son una innegable ayuda para quienes pretenden iniciarse en el mundo de la vela de crucero o para los que están deseando ampliar sus conocimientos. En esta obra se tocan todos los aspectos técnicos y humanos de la navegación de crucero y se hace hincapié en lo verdaderamente importante.

“Con absoluta sinceridad puedo decir que, en todos estos años de navegar por el Mundo y todas las millas que hemos recorrido, nunca encontramos mas de 44 nudos de viento ni mas de 5 metros en la altura de las olas. Los 44 nudos fueron en momentos puntuales de fuertes chubascos y los 5 metros de ola se presentaban con un periodo aproximado de entre los 10 y los 15 segundos. Estamos hablando de una navegación entre trópicos y fuera de las temporadas de ciclones tropicales.




Cuando escucho o leo episodios vividos con 60 nudos y 9 metros de ola por embarcaciones que surcaban nuestras mismas latitudes, simplemente no me lo creo. Por supuesto que es posible, y de hecho es habitual en otras latitudes o bajo la influencia de ciclones tropicales, encontrarse con estas condiciones meteorológicas extremas, pero de ahí a tener que ser una experiencia “obligatoria” al menos una vez en la mayoría de las embarcaciones transmundistas, no.

Y en base a esta experiencia personal puedo aconsejar a todos los veleros, que pretendan realizar navegaciones transoceánicas, que preparen sus barcos, sus aparejos y su equipo de fondeo para aguantar 40 nudos. Si con esta intensidad de viento el barco se encuentra “cómodo” estará perfectamente preparado para asumir el reto...”

Con una prosa directa y sincera, Guillermo quiere compartir contigo su experiencia como navegante y transmitirte las enseñanzas que, a través de todos estos años ha ido adquiriendo ola a ola, milla a milla.

“Si usted prevé algún día emular nuestra aventura y seguir la estela del velero Tin Tin, no se equivoque, la mar es un medio duro para vivir. Las navegaciones de fin de semana y las vacaciones, no tienen nada que ver con una vida en la mar, donde se debe de afrontar día a día, mes a mes, año a año, todo tipo de condiciones meteorológicas, toda clase de adversidades y pasar mas necesidades de las que se pudiera suponer en un principio. Vivir en la mar tiene por otra parte, el gran atractivo de la libertad, el encanto de la autosuficiencia, del disfrute de los paisajes y la interacción con el paisanaje del Mundo. Todo ello conforma el día a día del transmundista náutico y quizás al vivir en su máximo esplendor y realidad la navegación, tengamos muchas experiencias que trasmitir a quienes pretenden introducirse en el mundo de la vela de crucero...”

Cientos de casos vividos a bordo del Tin Tin, son de una inestimable ayuda para quienes pretendan aprender de las experiencias ajenas

“En nuestro periplo por el Caribe, un día decidimos pasar de la isla de San Martín hasta la isla de San Barth, una pequeña travesía de 18 millas. Salimos con una suave brisa del NE la cual a medida que nos fuimos adentrando en el canal que las separa arreció hasta establecerse por encima de los 30 nudos. Estas circunstancias nos obligaron a realizar una fuerte ceñida para lo cual adaptamos las velas y el Tin Tin, con una pronunciada escora barloventeaba de maravilla demostrando una vez mas sus cualidades marineras.

El Tin Tin cuenta con una profunda y amplia sentina, de las llamadas “sentinas húmedas” porque en ella siempre hay algo de agua incapaz de ser recogida en su totalidad por las dos bombas. Y aprovechando esa escora a estribor, que es precisamente para donde se encuentra la bomba de sentina pequeña, pusimos ésta en servicio para que sacase el agua que se acumulaba a esa banda. A los pocos minutos la detuvimos y continuamos navegando y disfrutando de aquellas condiciones duras, pero relajadas al mismo tiempo dada la proximidad del destino. Un terrible error fue que al detener el funcionamiento de la bomba en “manual” también pusimos fuera de servicio el sistema “automático”.

Comentamos muchas veces, qué fue lo que me animó a bajar al interior del barco, abrir las puertas del compartimento del motor y observar la sentina pocos minutos después y es el día de hoy que no le encontramos un razonamiento lógico. Pero algo me estaba indicando que las cosas no iban bien. Cuando comprobé el estado de la sentina ¡¡horror!! el agua la anegaba por completo e incluso ya había ocupado una segunda sentina situada bajo la bancada del motor. Inmediatamente pusimos en marcha las dos bombas y en pocos minutos todo volvió a la normalidad.

Viramos y rápidamente nos metimos a sotavento de la isla de San Barth. En aguas relativamente calmas, bajamos he intentamos dar con el motivo por el cual habíamos sufrido un inicio de inundación. La cuestión fue que al ir fuertemente escorados, la salida al exterior de la bomba de sentina que pusimos en funcionamiento quedó sumergida y al detener la bomba se creó un efecto “sifón”, o sea, el flujo se invirtió y el agua empezó a inundar el interior a través de la propia bomba.

Todo ésto supuso una buena experiencia, teniendo en cuenta que la situación solamente llegó a nivel de anécdota. Descubrimos un error en la instalación el cual fue fácilmente subsanable al introducir en el circuito una válvula antirretorno y nos sentimos muy felices de que el incidente hubiera ocurrido como ocurrió y no en otras circunstancias, y por supuesto... a partir de entonces las bombas siempre están en “automático” con sus correspondientes alarmas...”

DESDE LA MAR, MANUAL PARA LA VELA DE CRUCERO, ES UNA OBRA ESCRITA EN LA MAR Y PARA LA MAR

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